Una noche escuchando a Calamaro (el viejo Andrés) puede hacer que escribas algo, o que te suicides (como me dijo un amigo), mejor escribamos. Yo creo (y con eso basta) que es bueno expresarse, ya sea escribiendo (no siempre es verdad), con gestos, con regalos, con decisiones.
Se pueden tener varios miedos. Miedo a la soledad, miedo a las guerras, miedo a alguna enfermedad, miedo de que te maten en la calle, miedo a la muerte, miedo a vivir, el mundo está lleno de miedos. Yo a través de esto, puedo decirles, que siempre hay que sonreír, no sabés lo que puede pasar mañana, no se hace falta que lo esperes, llega solo, puede tardar, un día, 3 meses, 6 años, pero algún día llega.
Hoy escribí esto, no creo que tener tantos miedos... Chau.
Chau
Tengo miedo, estoy hablando solo
Chau.
Tengo miedo, doy vueltas en el jardín
Chau.
Tengo miedo, es la madrugada, sin dormir
Chau.
Tengo miedo, la soledad me hizo un souvenir
Chau.
Tengo miedo, voy a correr hasta no poder respirar
Chau.
Tengo miedo, el reloj no avanza, miro las pastillas.
Chau.
Tengo miedo, miro tu foto, suena Andrés.
Chau.
Tengo miedo, necesito que tomes mi mano.
Chau.
Tengo miedo al vacío, estoy en el.
Chau.
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