Historias raras si las hay, me cuesta bastante inventar una historia y mas aun relatarla sin que haya existido. Pero bueno salió esta linda canción, rara insisto, pero a veces suelen ser las mejores.
El enviado
La otra noche soñé que me querías, cuando desperté
en el medio de la vía, un tipo me decía “ el futuro
es incierto, encima no tengo mas venas pa’ cortar
y las nubes nunca van a dejar de llorar”.
Intenté volver a casa en subte, cuando salí el cielo
estaba ámbar, el sol brillaba ya había empezado su show.
Me refugié en un hotel suburbano, el tipo me estaba esperando
me dijo: “ Aunque seas cantautor nunca vas a tener su amor,
aunque tengas razon nunca vas a estar en su corazón,
aunque seas coherente nunca vas a estar en su mente”.
Preferí irme a casa, cuando llegue, la guitarra no
tenia cuerdas, el piano no tenia teclas, mi vida
estaba vacía pero aún no entendía, golpearon la puerta,
era el tipo, me dijo “ esa morocha es un ángel”, se fue tranquilo,
me acosté, pero ya había entendido, nunca va a estar conmigo,
el tipo lo sabia todo, tal vez era el enviado, me dormí,
otra vez soñé que me querías, cuando desperté dije
“gracias, nena por otra alegría”. Mi vida había terminado.
La otra noche soñé que me querías, cuando desperté
en el medio de la vía, un tipo me decía “ el futuro
es incierto, encima no tengo mas venas pa’ cortar
y las nubes nunca van a dejar de llorar”.
Intenté volver a casa en subte, cuando salí el cielo
estaba ámbar, el sol brillaba ya había empezado su show.
Me refugié en un hotel suburbano, el tipo me estaba esperando
me dijo: “ Aunque seas cantautor nunca vas a tener su amor,
aunque tengas razon nunca vas a estar en su corazón,
aunque seas coherente nunca vas a estar en su mente”.
Preferí irme a casa, cuando llegue, la guitarra no
tenia cuerdas, el piano no tenia teclas, mi vida
estaba vacía pero aún no entendía, golpearon la puerta,
era el tipo, me dijo “ esa morocha es un ángel”, se fue tranquilo,
me acosté, pero ya había entendido, nunca va a estar conmigo,
el tipo lo sabia todo, tal vez era el enviado, me dormí,
otra vez soñé que me querías, cuando desperté dije
“gracias, nena por otra alegría”. Mi vida había terminado.
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